¿Derechos sexuales y reproductivos? ¡Ahora ya no hallan qué inventar!

Si hay algo en lo que todxs coincidimos es en la mala educación que existe en Chile partiendo por la grotesca desigualdad que hay entre los diferentes tramos socioeconómicos hasta llegar al ninguneo a la educación cívica y a la invisibilización de la educación sexual. Si a esto le sumamos que vivimos en un sistema neoliberal que ampara y promueve el asistencialismo en desmedro del enfoque de derechos es muy probable que en la población en general exista desconocimiento sobre derechos humanos. Es bajo este sombrío panorama en la que la sola mención de derechos sexuales alarme y descoloque a la opinión pública (¿y de dónde sacaron eso?, ¡es para libertinaje! Ya no hallan qué inventar.)
(Más encima) en Chile hablar de derechos humanos es casi como hablar de delincuencia y comunistas (¿porque al resto de la población no le interesa tener derechos?) o por lo menos eso hace pensar cuando se lee los comentarios de las redes sociales (o quizá es por lo que dice Umberto Eco), o tal vez esto sucede porque se relaciona con los movimientos sociales en contra de la dictadura de Pinochet y cia limitada sumado el constante lavado de cerebro que nos han hecho (derechos humanos = comunistas = come guaguas = delincuentes). Pero los derechos existen, ahí están, algunos ratificados por el Estado y otros no como es el caso de los derechos sexuales y reproductivos. Es cosa de recordar la bataola que generó la píldora del día después hace poco tiempo, o el fracaso de las JOCAS. Estamos vulnerables y vulneradxs en ese sentido.

Ya, ok pero, ¿y qué son?

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos relacionados directamente con nuestra sexualidad que resguardan el derecho a vivirla plena y sanamente, a organizarte en torno a ella, a resguardarte de los abusos, a recibir educación e información científica, a decidir si tener o no hijxs, incluyendo el aborto, a tener atención sanitaria, entre otras.
Que el Estado no los garantice hace que un país no tenga como obligatorio la educación sexual en los colegios, además de tener en la oferta del Mineduc 7 programas donde sólo 2 son laicos (ha leído bien). Que el Estado no los garantice implica que la píldora del día después haya sido negada por décadas y que al ser permitida haya sido por mucho tiempo restringido su acceso dejándonos dos opciones: receta o ir al cesfam a llorar. Que el Estado no los garantice conlleva a que la realización del test de Lisa sea aparatoso, caro en muchos casos y poco amigable además de que las políticas públicas para la prevención sean bastante limitadas y hasta hace poco heteronormadas (¡ah!, y poco efectivas). No tenerlos garantizados genera que nuestrxs niñxs no tengan idea de cómo evitar abusos (los cariños buenos) y si han llegado a pasar, contarlo. La violencia de género, la discriminación a las “minorías”, las relaciones coercitivas, casarse, expresarnos incluso en el plano afectivo sin que se nos maltrate hasta matarnos, entre otras son los aspectos que abarcan los derechos sexuales y reproductivos y que no estén ratificados por el Estado limita la creación de políticas públicas “a favor de” y supliéndolas con políticas parche que suelen ser desde el enfoque de necesidades.
Como ven no hay nada de “libertinaje” (que alguien piense en los niños) pero si mucha libertad.

Un minuto, ¿dijiste aborto?
Así, tal cual… aborto con todas sus letras, sin apellido y con esto me refiero a que no es solo si peligra la vida de la madre, viene con alguna malformación o que haya sido producto de una violación. Como pueden ver el aborto es un DERECHO HUMANO que Chile tiene denegado a las mujeres siendo esta acción calificada como tortura por Amnistía Internacional y la ONU.1654297_714074768706972_5117555446430865480_nSi bien hasta 1989 el aborto era legal en nuestro país, acceder a este era difícil sino imposible por lo que muchas mujeres optaban por la clandestinidad.
¿Qué hacer, entonces? Nosotrxs somos agentes de cambio, por tanto infórmese, organícese y exija sus derechos.

Giannina Daneri

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