Columna de opinión

Como organización, adherimos a la columna de opinión enviada al Director del diario La Región, a raíz de la publicación de una entrevista al Dr. Pablo Castro, académico de la Universidad de La Serena, por parte de nuestra compañera de lucha en la Coordinadora Acción Gabriela Mistral, Dra. Fernanda Glaser.

Dejamos la carta para su lectura y difusión.

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La Serena, 8 de mayo de 2017.

 

Señor Director,

 

A las mujeres organizadas de la Región de Coquimbo nos preocupa sobremanera la entrevista al director del departamento de psicología de la Universidad de La Serena, editada y publicada por diario La Región, el día Domingo 23 de abril de 2017.

En la entrevista, el académico Pablo Castro señala que “La realidad de las familias y hogares chilenos ha cambiado en los últimos años y las familias clásicas, compuestas por padres que están casados y tienen hijos” estarían “disminuyendo en Chile donde cada vez más hay más hogares monoparentales”. Nos preocupa porque el Dr. Castro ofrece información experta pero descontextualizada, omitiendo hechos relevantes.

Como psicóloga y académica feminista, me siento responsable de complementar estas omisiones y pretendo, en esta columna, llamar la atención sobre varios aspectos problemáticos de la entrevista que pueden desinformar a la opinión pública y perpetuar discursos que van en directo detrimento de los derechos de las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.

El entrevistado se refiere al “fenómeno en el que el padre no vive con los hijos” como si fuera un evento nuevo que se genera sin causas conocidas con anterioridad. Es importante recordar que, en lo que se refiere a la familia, no solo hay causas, sino que además están exhaustivamente detalladas en la historia social de Chile, específicamente lo que se refiere a “Ser niño huacho en la historia de Chile” texto angular del trabajo de Gabriel Salazar, por nombrar sólo uno.

Sobre este punto, me gustaría aclarar que la estructura familiar presente desde la colonia en nuestra sociedad se ha caracterizado por madres indo-mestizas criando solas a sus hijos (ver el trabajo seminal de la antropóloga Sonia Montecino en “Madres y Huachos”). Por esto, cuando el Dr. Castro emite juicios de valor donde “la psicología de mala manera” contribuiría a percibir la ausencia del padre como algo negativo, está omitiendo un importante consenso intercisciplinar de las ciencias sociales, en el que se establece esta composición para la familia chilena, especialmente en la cultura popular del siglo XIX. En este sentido la carga negativa no viene desde la psicología, sino desde una sociedad que estigmatiza a las constituciones familiares monoparentales y valora la presencia del pater familias en exceso como un ideal a alcanzar, cuando la realidad de los hogares chilenos no es tal. Esta contradicción entre la realidad y el ideal, es lo que generaba discriminación hasta 1998 para los niñ@s nacidos fuera del matrimonio en Chile. Durante siglos hubo hij@s de primera y segunda categoría en nuestro país, con su consecuente estigmatización. Lo mismo para la ley de matrimonio civil, donde recién en los albores del siglo XXI se pudo debatir el divorcio fuera del ideal de familia constituida según la deseabilidad social católica, la heteronorma, la monogamia y los roles de género que castigan la libertad sexual de las mujeres. Todo esto gracias a los movimientos sociales de mujeres y feministas que impulsaron estos cambios desde la calle y hasta el congreso.

Por otro lado, al referirse a los modelos de crianza, el Dr. Castro parece desconocer todo el aporte que la psicología contemporánea, inspirada en teoría feminista actual, ha recibido de investigaciones que examinan bajo un lente crítico los discursos “psi” producidos en la academia. Así, ciertos modelos de crianza y maternidades han puesto al descubierto cómo la heteronorma condiciona la intersección de múltiples opresiones respecto al rol que aún subordina a las mujeres en el ámbito doméstico y la crianza. Muchos de estos estudios arrojan que la mayoría de los padres (más del 60% según estudio de la Universidad de Chile, el año 2014) no cumplen con la pensión alimenticia y se dedican al juego y la recreación cuando están cumpliendo su rol parental. En este sentido, siguen siendo muy pocos los padres que cumplen de verdad el rol de cuidado, el que continúan delegando en abuelas, hermanas, cuñadas, madres, ex – esposas, nuevas parejas, etc. La labor de cuidado sigue siendo delegada en las mujeres, ya que muchos varones la tipifican como una conducta esencialmente femenina, a pesar del surgimiento de nuevas masculinidades no hegemónicas.

La psicología crítica ha puesto bajo escrutinio la maternidad como institución de abnegación para las mujeres y ha sido revisada según la condición de las mujeres migrantes y la multiculturalidad de sistemas de crianza. Así lo evidencia el trabajo de la Dra. Claudia Calquín en la Escuela de Psicología de la Universidad Central o el Dr. Luciano Méndez y su investigación sobre familias homoparentales en la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago. No obstante, la perspectiva crítica, tan importante para entender el comportamiento humano en familia, no sólo está omitida en la entrevista del Dr. Castro, sino que también pareciera estarlo en la Escuela de Psicología de la ULS como institución académica.

Al parecer, la prevalencia de un enfoque mono-disciplinar en la formación de futuros psicólogos y psicólogas para la región, tiende a excluir a la psicología critica como campo del saber transdisciplinario. Quizás por esto, los y las estudiantes de la Escuela de Psicología que el Dr. Castro dirige, optan por organizar grupos de interés y secretarías que operan por fuera de la malla formal, incorporando perspectivas críticas y feministas en actividades autogestionadas que ocurren informalmente en el campus.

En mi participación en estos espacios de educación informal, he notado que los mismos alumnos y alumnas resienten la falta de formación en género, especialmente aquellos pertenecientes a las comunidades LGBTQ o de ascendencia indígena, quienes lo consideran de vital importancia para el ejercicio profesional del siglo XXI. Ojalá pronto pudiera abrirse la Escuela de Psicología de la ULS a complementar formalmente las líneas de investigación existentes sobre familia e infancia, las que son impensables sin los aportes críticos contemporáneos.

Esperando haber contribuido al debate informado de vuestra comunidad de lectores y lectoras, me despido cordialmente,

 

 

Ps. Fernanda Glaser

Doctora en Estudios de Género y Globalización por la Universidad Estatal de Nueva York

Activista de la Coordinadora Acción Gabriela Mistral

Región de Coquimbo.

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